Hoy decreto mi semana aniversario.
Una semana antes de mi cumpleaños decreto mi semana aniversario. Llamo a mis amigos y les pido que me regalen las mejores cosas que tengan: buenos consejos, recetas de cocina secretas, deseos de éxito o cualquier cosa linda que salga del corazón.
El cumpleaños me llena de optimismo, de alegría, de sorpresas. Vivir me parece una aventura tan fantástica, las vivencias que me ha deparado la vida han sido tan extraordinarias, las cosas que me he comido me han dado tanto gusto y los colores de esta vida han sido tan intensos que, cada cumpleaños le agradezco infinitamente por haberme puesto donde estoy.
Espero los mismos regalos que salen del corazón de la gente linda que, amablemente, visita mi blog.
El Sommelier
Amo a Benny Hill desde la primera vez que lo ví, escondida y conteniendo las risas porque mi abuela creía (con razón) que su humor era demasiado "vulgar".
Encontré esta maravilla y la dedico a los amantes del vino.
El cordero, marinado con hojas de romero y vino, es llevado por los hombres al horno; yo pido permiso para hacer el pan.
Bendigo la harina, el agua, el aceite y me pongo manos a la obra, mientras pienso en su mirada; es tan intensa y al mismo tiempo tan dulce que me produce mucha turbación. Habla como si no tuviera miedo de nada, ríe suavemente y trata a todos, mujeres y hombres, como si fuéramos sus hijos.
Dejo la masa y me asomo a la ventana. Los niños que corren jugando hacen un escándalo que me gusta. Las mujeres comenzaron a cantar; me siento conmovida sin razón, tengo deseos de orar y agradecer y las lágrimas a flor de piel. Sé que no tengo motivos para llorar, pues él es el agua que nos sacia la sed; desde que lo oí por primera vez dejé de sentir esa sed que me despertaba por las noches, asustada y sola. Mi señora me llama para que corte las cebollas, voy enseguida sabiendo que así podré disimular estas lágrimas.
La tarde transcurre entre sobresaltos, trajeron el vino y otro cordero, pues hoy comerá una multitud aquí. Limpié la sala donde recibiremos a nuestros invitados, llené las lámparas con aceite y puse el agua en las ánforas de barro para que se decante.
Amaso, estiro y corto. Mientras lo hago pienso en mi maestro, sentado frente a mucha gente diciendo cosas que yo jamás había oído. El centro de sus palabras es el amor; a los semejantes, al prójimo, al enemigo. Pienso en lo difícil que es amar a Roma y lo fácil que es amar a mi madre.
Mientras horneo el pan, recuerdo aquél prodigio que me convenció. Una muchedumbre hambrienta lo seguía, él regalaba sus palabras y su consuelo. En un momento, el hambre fue el protagonista y no había más que unos cuantos pescados y pocas piezas de pan. Mi maestro hizo un ademán y milagrosamente, los pescados salían de la nada, los panes se reproducían, panes deliciosos como jamás volví a comer. Ese día entró en mi corazón, él sació el hambre de la gente con pan y con su amor.
Nos avisan que ya vienen, las mujeres nos escondemos en la cocina, mi corazón canta un galope mientras veo entrar a mi maestro. Es tan delgado, tan frágil, tan sonreído. Todos se sientan y están alegres. Mi señora les da la bienvenida y les sirve vino, mientras nosotras ponemos los manjares en los platos para agasajarlos.
El pan que amasé apenas sale del horno, el olor del trigo me llena el espíritu de gozo, tomo un pedazo y lo pruebo, me encanta el pan. Mi señora me llama y me dice que mi maestro quiere que todos cenemos con él. Me tiemblan las manos, no se supone que hombres y mujeres compartamos los rituales, pero él parece tener una ley propia, una ley de igualdad. Oigo a lo lejos sus palabras, mientras rezo para no derramar la comida en el piso.
Cuando entro en la sala, todo parece iluminado con un halo de irrealidad. Nos dice “Bienvenidas, hermanas”. Mis lágrimas logran escapar como respuesta a su saludo. Torpemente me siento y sé que el rubor me delatará.
Comenzamos a comer, todos como iguales, compartiendo los manjares que hicimos en el día. Casi no lo miro, pero escucho cada palabra. Detesto cuando lo interrumpen sus discípulos, pero él pacientemente responde sus preguntas.
Mi corazón se rebosa cuando, levantando la copa dice que bebamos todos de ella, pues
ese vino es su sangre. El pavor me paraliza cuando toma el pan que amasé y dice “Coman de él, pues éste es mi cuerpo”.La cena termina y mi maestro se retira a orar. Yo me escabullo de los ojos de mi señora y lo sigo en silencio. Me escondo detrás de un arbusto y veo como se dispone a rezar. Lo acompaño en su oración y pido por él, por mí, por los míos.
Mientras estoy absorta en mis oraciones, siento un ruido de voces que me espanta. Veo venir a varios hombres, uno de ellos besa a mi maestro. Me quedo mirando como tras una fugaz lucha todos se van, mientras yo siento un frío en los huesos y comprendo que me he quedado más sola que nunca.
Mi señora me llama, antes de dormir debo cernir la harina para el pan de mañana.
Cambao Todo Pescao
Pero este sábado Reinaldo y yo fuimos a Maracay y nos encontramos con nuestra prima amada y compinche de aventuras Xiomara, quien nos llevó al palacio de la comida de la costa aragueña “Cambao todo Pescao”.
Cambao (Jorge Delgado) es lo que podemos llamar un “bachaco”, un hombre enorme del
color de un marrón claro con espuma y con los ojos “rayaos”. Es amigo de Xiomara desde hace mucho tiempo, nació en Ocumare de la Costa y tiene el oficio de cocinero en las manos y el corazón.
Cuando mi tía estuvo en su terrible tratamiento de quimioterapia, Xiomara la llevaba allá y Cambao le daba su famosa “Fosforera” de regalo para que se curara. María Constanza, el retoño más pequeño de Xiomara, adora a Cambao, pues intercambian recetas mientras él le prepara aguja a la plancha con mantequilla de ajo y perejil que María Constanza devora feliz por la ausencia de espinas.
Yo pedí un pargo frito y Xiomara y Reinaldo aguja, mientras nos traían maltas para
Su abuelo le decía “Cambaíto, malo es no tener dinero, aprenda a hacer de todo en esta vida por eso yo soy todero y nunca me ha faltado el dinero”. De su abuela nos cuenta “arrecha es mi Guagua, que fuma con la candela pa´ dentro y con un poquito de cebolla, ají dulce y un si ni no de sal hace un pollo que te deja feliz” Con ojos de encantador de serpiente oye mi sugerencia de hacerse millonario si lleva su restaurant a Caracas y dice “yo prefiero la tranquilidad a todo el dinero del mundo, no me gusta la ciudad”
Ni modo, habrá que visitar a Cambao a Maracay cuando tengamos esas ganas irreprimibles de comer pescado frito, porque el viaje vale la pena.
Un "congresito" decide que "chocolate" es la palabra que más quieren los niños
Las tres encabezan unas listas de las diez palabras más queridas (por querencia) del español, igual número de "desempolvadas" y otras tantas nuevas, que estos niños y niñas acordaron, definieron o acuñaron con vistas a un manifiesto infantil por la palabra.
El documento fue promulgado en un festivo acto al aire libre celebrado el jueves por la tarde en el Palacio de Exposiciones de Medellín, que desde el pasado miércoles acoge el solemne XIII Congreso de la Asociación de Academias de la Lengua Española.
"Qué maravilla", les dijo a sus autores el presidente del Comité de Honor de la cita de los académicos mayores y del próximo IV Congreso Internacional de la Lengua Española, el ex gobernante colombiano Belisario Betancur (1982-1986).
Junto al alcalde de la ciudad, Sergio Fajardo, y ante unos 1.500 escolares convocados para la promulgación del manifiesto, Betancur les anticipó luego que el lunes iba a llegar a su domicilio bogotano con "lumpereza".
Es otra de las voces que estos 52 pequeños, con edades de 9 a 13 años y proclives a disciplinas artísticas, acuñaron "después de un largo proceso de consenso y de trabajar en la construcción de nuevas palabras". La definieron como "pereza que da los lunes de ir a trabajar o al colegio", y la llevaron al último lugar de la lista de "las diez mejores palabras inventadas".
Antes de ella y tras la inaugural "flapigozo", colocaron los términos "murmulencio" (murmullo que se oye en el silencio), "tristesinra" (tristeza que se siente como un huequito en la barriga y que no tiene razón definida) y "pionilla" (peinilla que se usa para sacar piojos).
También "lunor" (luz de la luna), "hormonado" (muchacho que come mucho), "fruspiro" (suspiro ahogado y repetido que se produce al bañarse con agua helada), "pinochada" (mentira que va creciendo cada vez más) y "japisteza" (cuando se siente tristeza y alegría a la vez).
Son, para los miembros de este "congresito", las mejores de todas las creadas por miles de escolares en talleres previos que dejaron, entre muchísimas, los vocablos "cokicom" (chip que guarda información para pasarla de computador en computador), "canituras" (caníbales de la cultura) o "supercolifrastilisticoespidalidoso" (aspirador de peceras), la más larga de todas.
Estos chiquillos "han creado un mundo muy simbólico, para ellos, alrededor y en torno de la palabra", dijo a Efe su portavoz, Diana Marcela Mosquera.
Es la clave de la selección de "las diez palabras más queridas de la lengua española", que para ellos son música, crispeta, carcajada, soñar, fútbol, mágico, amigo, montaña y mamá, además de la líder chocolate.
Las acordaron "después de comer y beber palabras, de pensar y discutir", como lo escribieron en el Manifiesto Los Niños y las Niñas Tienen la Palabra, iniciativa apadrinada por la alcaldía, las Empresas Públicas de Medellín, el Grupo Santillana, la Universidad Eafit y la Corporación artística Cantoalegre.
En la otra lista están "las diez palabras desempolvadas", que definieron tras "un largo proceso de deliberación y acuerdo". Son, después de la inaugural ágape, cántaro, chéchere, embeleco, embrollo, menjurge, modorra, pipiolo, pañolón y güete.
"Para mí, la palabra más bonita es soñar", dijo Natalia Franco, de 11 años y que, como parte del "congresito", se inventó la de "guácale", a la que dio la acepción de "persona a la que no le gusta el aguacate" Tomás González, otro de ellos, desempolvó la de pipiolo, acuñó la de "quitapica" (aparato para quitar la piquiña -comezón-) y consideró como la más querida a "gomitas", porque "es el dulce (comestible) que me alegra la vida".
Ambos compartieron con sus compañeros de academia menor la estancia de cinco días en La Montaña Mágica, la reserva en la que elaboraron su manifiesto, en el que también les pidieron a las palabras que "no sean usadas para herir y matar, para obligar, prohibir y regañar", y que, a cambio, sean sustituidas por otras "mágicas para imaginar un mundo habitado por la alegría".
VIAJE FRESCO. PERSPECTIVA ANTÁRTICA. VINCENT+FERIA. En el marco del Año Internacional Polar. Se inaugura el domingo 18 de Marzo a las 11 a.m en la sala 8 del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas. Luego, a las 12:30 pm, y con un performance interactivo llamado The Bloom, los artistas recibirán a quienes quieran participar a celebrar con cositas riquísimas y el alma radiante.
Nuestra felicidad se expresa no sólo en las delicadezas que los amigos que nos quieran acompañar degustarán; se expresa también en el entusiasmo, creatividad y entrega de todos los involucrados en hacer de este espacio un lugar de encuentro con las artes; tanto las perennes pictóricas como las efímeras, gastronómicas.
Los esperamos
Delicias para diabéticos en Maracaibo
Hay un panadero, apasionadísimo, que tiene un montón de libros publicados de sus investigaciones sobre panes para diabéticos, celíacos y demás gente sensible que, quiere comerse su pancito y no padecer en el intento. Este señor se llama Giovanni Petrella y vive en Maracaibo, tiene un Doctorado Honoris Causa en Ciencias de la Nutrición y es artista plástico. Desde que le diagnosticaron diábetes (un panadero con diábetes me parece una mala jugada de la vida) se dedicó a investigar cómo proporcionarse el placer de los productos panificados manteniendo la salud; el resultado, una panadería maracucha llamada California donde los diabéticos se dan un festín.






