Cuando Amy no era importante para el mundo

Me encanta Amy Winehouse. Tiene una voz inconfundible y canta con el alma. Yo tenía mucho tiempo sin emocionarme por algún cantante solista, siempre sentía que unos repetían a los otros, que en el afán de sobresalir terminaban siendo todos idénticos. Pero llegó Amy con su rebeldía, su voz ronquita, su tragedia y su sonido que recuerda a Motown y, al menos a mí me dejó sin habla.

Amy está preparando su nuevo disco y en él hablará de su infancia, sus habilidades culinarias y la tranquilidad que sentía "Cuando... No era importante para el mundo". Resulta que la chica puede hacer sopa de pollo, albóndigas y pollo frito. Bastante básico el repertorio, pero lo suficiente como para no morir de inanición.

Aquí una joya musical producto de su inconmensurable talento y su tormentosa cotidianidad, con un tinte de humor negro y absolutamente autobiográfico: Rehab.


You could be my flamingo

La ironía me aburre, me desmoraliza, pero las excepciones de la regla son cosas como ésta.

Esto no tiene nada de gastronómico... Pero me encanta...



Gerundio

Una de las personas más importantes de mi vida se llama Daniel Durand. Conocí a Daniel a los cinco años y desde ese momento nunca nos hemos separado. Pasamos nuestra niñez en el Colegio Mozart, nuestra adolescencia comiendo sánduches árabes y nuestra adultez almorzando juntos al menos una vez al mes. Compartimos nuestras primeras palpitaciones románticas, nuestros despechos, las preocupaciones vocacionales, las decisiones sobre el dinero, las angustias y las mieles de la madurez. Todo lo hemos conversado, me siento completa y absolutamente libre con Daniel, esa libertad que, como un bálsamo, uno encuentra en un amigo de alma: un hermano por elección.

Una vez Daniel (que siempre pensó que había nacido negado para tocar algún instrumento musical) decidió estudiar cuatro, al principio como tarea espiritual, pero luego (y lo sé sin que me lo haya dicho) para darle a su alma la felicidad de expresar ese mundo profundo de sus emociones. Me argumentó que uno alguna vez debía hacer algo que pensara que era incapaz de lograr. Y lo logró. Daniel ahora toca el cuatro, ¿Cómo lo logró? en gerundio. Él mismo se dedicó 40 días a una dieta monocorde (también como tarea espiritual) que lo llevó a bajar mucho de peso, a confirmar la fuerza de su voluntad y sus convicciones y a despertar para siempre sus sentidos (agudizados por la limitación) ¿Cómo lo hizo? en el mismo tiempo verbal que da nombre a este post. Yo ahora estoy convencida que Daniel es capaz de hacer cualquier cosa que se proponga. Lo quiero como a un hermano y lo admiro como a un héroe.

Mientras Daniel estudiaba en el liceo Urbaneja Achelpohl, Yo estudié bachillerato en el Leopoldo Aguerrevere, donde encontré profesores maravillosos, y también algunos pésimos. Uno de ellos me marcó para siempre, y es paradójico, porque ni siquiera recuerdo su nombre. Mi profesor de química de tercer y cuarto año apareció unas cuatro veces. nos mandaba a hacer trabajos de investigación y la próxima vez que aparecía, hacía un examen. Pasé con 10, nadie reprobó, nadie sacó más de 12. En quinto año una condescendiente profesora, al percatarse de que yo sólo entendía sus "Buenos días" me preguntó "Karina, ¿qué vas a estudiar tú en la universidad?" y yo respondí con la seguridad de un roble: "Psicología", como ella era teatrera y yo vivía en esa época para las actividades del grupo de teatro del liceo, me pasó con 10. Ahí cultivé yo la seguridad de que la química y yo existíamos en universos paralelos. Pero, otra paradoja, me dediqué a la cocina, que viéndolo bien es química aplicada.

Todo esto es para decir que estoy leyendo "La Cocina y los Alimentos" de Harold Mc Gee, esa especie de biblia de la nueva cocina. Siempre le tuve ganas al libro, pero sabiendo que había sido escrito por un químico, me parecía que yo no iba a disfrutar la lectura. Nada más lejos de la realidad. Mc Gee no sólo es químico, estudió letras y aborda el asunto como un escritor, con una prosa hermosa y poética. Además, está enamorado de la cocina y es capaz de utilizar metáforas, citas de libros sagrados, ilustraciones y ejemplos fáciles para describir y explicar los complejos procesos de la culinaria.

Siguiendo el ejemplo de Daniel, estoy adentrándome en un tema que para mí siempre fue no sólo ajeno, sino atemorizante y estoy exorcizando aquella vieja creencia que ha marcado mi vida según la cual yo no entiendo la química ¿Cómo lo estoy haciendo? de la única manera que he visto que da resultados: en gerundio.

Harold Mc Gee en una conferencia en el evento español Diálogos de Cocina

 

El genio de la silla transparente


Tomando vino tinto en un vaso de plástico, veo como su melena dorada se mueve, parpadea sin parar imitando a una mujer que dice "Marica... Tienes que revisarte" y se ríe a carcajadas de los dramas femeninos... Es Luis Fernández argumentando que "No eres tú, soy yo". Luis tiene esas dos cosas que a mi me parecen más seductoras en cualquier hombre: inteligencia y sentido del humor.

Me emocionaba mucho ir a verlo, sé de su agudísimo sentido crítico, de su profundo conocimiento del alma femenina, sé además, que no es complaciente, que es ácido, sarcástico, burlón, casi despiadado; pero también sé que es un tipo talentoso, sobresalientemente bello, que tiene una voz y una dicción deliciosas, que levanta su crítica sobre la empatía, la compasión y la admiración que siente por las mujeres a las que conoce, que está enamorado de una que es un portento de unicidad y belleza, sé que es (parafraseándolo) un tipo bueno.

Lo que no sabía es que era tan cómico. Una hora y media de risa intensa, de esa carcajada que sale de reconocerse a uno mismo en el chiste, de ver como él es capaz de mostrarnos descarnadamente esa locura estrogénica de tintes, uñas acrílicas, dietas, fajas, tacones y drama, mucho drama. Luis conoce tanto la psicología femenina que asusta, a mí me daría pavor hablar con él, yo sentiría que apenas abriera la boca ya Luis sabría mis secretos, mis complejos, mis deseos, mis frustraciones y lo que es peor, sabría exactamente como resolverlos. 

Su puesta en escena es tan minimalista que sólo usa una silla y una mesa transparentes para descansar de su intensa actuación mientras nos da la gratísima sorpresa de la presencia de Mirtha Pérez cantando un bolero desgarrador.

La soledad, la amistad, el enamoramiento, el matrimonio, la infidelidad, los hijos, el divorcio, la madurez, Luis se pasea por toda la vida femenina y cuando parece que el pronóstico sobre el futuro de las mujeres venezolanas es negro, cierra de manera espectacular con una joya de reflexión que, al menos a mí me dejó con un sabor de dulzura y confianza que me reconcilió con mi naturaleza de mujer.

La verdad, lo que me provoca es darle las gracias por haberme hacho reír tanto y por haberme regalado un retrato de mí misma, de mis amigas y de las mujeres de mi familia tan complejo, tan contradictorio, tan divertido y a fin de cuentas, tan bello.


El sabor comienza por el aroma

Néstor Cárdenas lo tiene claro, la percepción del sabor comienza cuando el aroma llega a la mucosa nasal, luego se complejiza cuando entran a jugar el gusto (ácido, dulce, salado, amargo y umami), la textura y la temperatura. Néstor lo tiene tan claro que justamente ese es el nombre de su bello blog, en el cual nos pasea por sus creaciones culinarias. 

Tuve la suerte de tener a Néstor como alumno de cocina y sólo tengo cosas buenas que decir sobre él: no sólo parece un actor de cine, sino que es talentoso, laborioso, ingenioso y tiene un agudo sentido del humor. Es un fotógrafo de animales con un ojo prodigioso, es un panadero apasionado y un diseñador gráfico magnífico. Pero lo más importante, lo más sobresaliente de su personalidad es su buena índole.   

Néstor tuvo la gentileza de reseñar mi más reciente velada de Cuentos Gastronómicos en La Clef, a la cual asistió (muy bien acompañado). Estoy agradecida y conmovida... Aquí está el link.

Mérida

La primera vez que pisé Mérida tenía 18 años y cuando llegué sentí que había llegado a casa. Volví al poco tiempo y sentí lo mismo. Tres años después, guiada por el amor, me fuí a vivir en una casa enorme de 6 habitaciones a la orilla de un río en San Rafael de Tabay y, desde ese momento, no hay un lugar en el mundo donde yo me sienta mejor. Allí cultivé amistades profundas, allí crecí y estrené mi adultez, allí di mis primeros pasos en la investigación gastronómica; Mérida es para mí mi ciudad natal adquirida.

Fuí allá la semana pasada en viaje relámpago, visité el mercado principal, compré queso provolandino, vegeales secos de "La Boconesa", masa de maíz pelao´, y "Truchineta": huevas de trucha deshidratadas con sal. Este mercado es no sólo el típico lugar común turístico, es muchísimo más que ésto: es un paraíso para el cocinero. Se consiguen desde champiñones y alcachofas fresquísimas, hasta rarezas como Stevia, huevos de gansa, harinas de múltiples cereales y esa delicia cuya fórmula guardan celosamente los merideños, llamada vitamina y que sólo puedo describir como una nube dulce y avainillada que podría tomar todos los días en vez de agua.

Visité también un imperdible para mi: "Tía Nicota" cuyo souflé de palmito es inigualable.

Pero el banquete me lo dí en Barvas Pizzas y Focaccias. De la mano de mi amigo Antonio Gámez (y el idioma español no me alcanza para agradecerle todas las atenciones y gentilezas que tuvo conmigo en este viaje), me devoré una focaccia con salmón ahumado, lechugas, aceitunas negras y aderezo de queso crema que estaba suculenta. El detalle magnífico: La masa deliciosa, tersa, gustosa y de un grosor perfecto. Antonio se comió una pizza "Criolla" con carne mechada y queso blanco.











Ya de vuelta suspiro (como cada vez que vuelvo de allá) y me pregunto si alguna vez podré cambiar en mi partida de nacimiento Caracas por Mérida.



Cuentos gastronómicos (si!!! de nuevo!!!) y poesía en La Clef

El 24 de Junio mi amiga Arlenis Olivero me invitó a su restaurant La Clef y lo convirtió en auditorio para leer mis cuentos gastronómicos y escuchar la voz maravillosa de Aury Tovar. Como la experiencia fue tan linda, nos divertimos tanto y a la gente le encantó, vamos por la segunda.
El próximo sábado 2 de Agosto, Cuentos Gastronómicos, por esta servidora y Recital de Poesía con María Vazquez Benarroch, Edda Armas, Jason Maldonado y Rafael Urdaneta. Además, degustación de vinos Luis Alegre.
La velada estará deliciosa y nada mejor que pasar la noche del sábado entre amigos, buenos vinos, cuentos y poesía.
La Clef queda en el C.C Terraza de La Lagunita, Nivel 3.
Tlf: (0212) 424.98.08.


Cocina y cine, el eterno romance
A partir del momento en que encontré esta escena editada de la película "El Profesional" se me metió entre ceja y ceja, no sólo hacer una lista de películas cuyo tema sea gastronómico, sino incluir películas de cualquier género en las cuales existan escenas en restaurantes, personajes cocinando o comiendo, mercados o cualquier sugerencia culinaria. A mí por ejemplo me encanta la escena del restaurant de la película "Mrs. Doubtfire" cuando el pretendiente de la ex se atraganta con un camarón bañado en pimienta de cayena.

Mi lista es, sin orden ni concierto:
1. Ratatouille, toda, de principio a fin. Me parece LA película gastronómica, la que revela la locura y la pasión con la cual los cocineros nos tomamos asuntos como el aceite, la frescura de las verduras y las críticas.
2. El festín de Babette. Mi escena favorita no es gastronómica, es la posterior al banquete cuando los viejitos salen bailando y tomados de la mano de aquella cena majestuosa.
3. Como agua para chocolate y los eróticos chiles en nogada que pusieron a correr hasta al cura.
4. Spice y la lección de gastro-astro-nomía que le da el abuelo al niño en el almacén de especias. El actor principal, George Corraface, es para mí, uno de los hombres más bellos de la tierra y sus alrededores.
5. La Casa de los espíritus y la escena bellísima de la merienda entre Clara y Férula.
6. Woman on top. Toda, de principio a fin es una delicia.
7. Tomates verdes fritos y dos escenas memorables: la guerra de harina y moras entre Idgie y Ruth y la cena baja en calorías que Evelyn le deja a su esposo en la mesa mientras ella va al gimnasio (y por supuesto, la barbacoa de carne humana que improvisaron en plena fiesta de la iglesia).
8. Venus as a boy, que no es una película, es un video de Bjork que se desarrolla en una cocina azul, preciosa.
9. El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante. Con esta película tengo una relación amor-odio. Me da pavor verla, pero cuando la veo la disfruto mucho. Es dura, cruel y toca uno de los tabúes más perturbadores para la humanidad: el canibalismo.
10. Mrs Doubtfire. Los senos postizos de la niñera trasvesti incendiándose en su primer día de trabajo y, como dije antes, el camarón picante asesino.
11. Amelie, rompiendo la creme brulée con la cucharilla y prendiendo la máquina del café para que no se oyeran los gritos orgásmicos de su amiga Georgette.
12. La gran noche. Toda, un poema visual inspirado en las desventuras que sufren los dueños de restaurantes modestos. Una obra maestra.
13. Entre copas. De nuevo mi escena favorita no es de contenido gastronómico. El futuro esposo tratando de recuperar la billetera que dejó en la habitación de una amante casual. Creo que jamás me he reído tanto en una película.
14. Analízame. La escena del restaurant cuando Paul Vitti sospecha que el psiquiatra lo está espiando y habla con un cómplice en clave.
Por favor, quiero pedirle a mis amigos visitantes que me digan sus películas favoritas con contenido gastronómico, o las películas en las que hayan visto alguna escena culinaria.
Gracias!!!


Los panas de Carlos al rescate


Que el gremio cocineril está compuesto por una banda de desadaptados, gozones, irreverentes, noctámbulos, narcisistas despóticos y competitivos, es un prejuicio extendido y muy injusto. Admito que hay algo de hedonismo en dedicarle la vida entera al aceite de oliva, las frutas, el foie y el arroz arbório, pero siempre he pensado que quien se dedica a la cocina tiene en lo más profundo el deseo de alimentar al otro y, que refinado, dicho deseo se convierte en un oficio dignísimo que aporta bienestar y felicidad al mundo.

Hoy los panas cocineros de Carlos García se unen para darle una mano en un momento difícil, aportando su trabajo y su inspiración. Dejo aquí textual la invitación:

“Cocineros por un cocinero”

Solidaridad: El ingrediente secreto

“Cocineros por un cocinero” es el nombre de un admirable evento, por medio del cual los grandes chefs de la actual movida gastronómica venezolana, sumando la adhesión desinteresada de más colegas, restauradores, bodegas, casas destiladoras y proveedores, le están demostrando a un apreciado compañero, Carlos García, que el espíritu del gremio culinario incluye y convierte en acciones ingredientes tan especiales como el principio ético y humano de la solidaridad. El evento programado consiste de cuatro cenas: dos, el martes 05 y miércoles 06 de agosto en el comedor del Instituto Culinario de Caracas (ICC) ubicado en Chuao; y dos, el jueves 07 y el viernes 08 en el restaurante ALTO ubicado en Los Palos Grandes. Los menús gourmets serán dispuestos con el correspondiente maridaje. En esta ocasión, los Chefs José Luis Saume, Liselotte Salinas, Ma. Elisa Romer, Tomás Fernández, Pocho Garcés, Eduardo Moreno, Ma. Fernanda Di Giacobbe, Hector Romero, Sumito Estévez, Pascal Cherance, Henrique Ramírez, Ana Belen Myerston, Oriol Serra, Selva Silva, Mercedes Oropeza, Enrique Limardo, Tatiana Mora, Paul Launois, Víctor Moreno, Francisco Abenante, Florencia Rondón, Juan Carlos Bruzual y, por su puesto, Carlos García, han diseñado dos suculentas propuestas con su respectivo maridaje que prometen ser inolvidables. Cuatro citas, cuatro ocasiones especiales, en que el turno tocará ahora a los activistas de las buenas causas y a los amantes de la buena mesa, para combinar el placer y el deber. El respetado Chef Carlos García, Tenedor de Oro 2007, necesita apoyo para poder superar una difícil y costosa contingencia médica familiar, y a esto responde la iniciativa. Mayor información sobre los cupos y reservaciones se ofrece por los siguientes teléfonos: El Comedor del ICC (0212) 992.2429 y Alto (0212) 284.3655.

El cerebro, sus misterios y su belleza
En algún sitio algo increíble espera ser descubierto
Carl Sagan

Hace algunos años, mientras estudiaba psicología en la U.C.V, temblaba al imaginar lo que sería de mi vida cuando comenzara la materia "Neurofisiología". Yo, que me siento mucho más cómoda en el lenguaje artístico, subjetivo y emocional que en el científico, le tenía terror al asunto. Pero, apareció Claudina Albornoz (quien nos dejó huérfanos de ella prematuramente), con sus faldas de colores, su risa encantadora, sus agendas de Mafalda y sus clases maravillosas, y me invitó a enamorarme del cerebro y sus misterios. Luego de su primera clase, me sentí eufórica y pensé "Carajo... Debí ser valiente y estudiar medicina para dedicarme a la neurociencia". Desde ese momento, cualquier cosa relacionada con sangre, órganos o huesos me sigue provocando pánico, pero a la voz de cerebro, siento fascinación.
Hoy me encuentro con este estremecedor testimonio, de Jill Bolte Taylor, científica neuroanatomista, que tras dedicar su vida a la investigación de la enfermedad cerebral, un día se encuentra conque ella misma es un paciente. Su descripción de la vivencia del derrame cerebral es poesía pura, sus hallazgos como científica y como ser humano me parecen joyas de sabiduría.
Por alguna razón recordé a mi papá y una conversación que tuve con él cuando tenía diez años, yo había oído una palabra que me sonó rarísima y fui a consultarlo con él: "Papá ¿qué significa afrodisíaco?" mi papá antropólogo y profesor universitario me dio una clase sobre cuernos de rinoceronte, miel con almendras y pensamiento mágico, y al final me dijo "... Pero la verdad Karina, es que el único afrodisíaco que realmente funciona es el cerebro".