
Cuando era pequeña, mi abuela vivía en Maracay (una ciudad calurosísima), cuando llovía la ciudad se enfriaba y ella me hacía un té de ruda con leche; cada vez que huelo la ruda, me acuerdo de eso. La arepa con mantequilla y queso rayado, los almidoncitos, los ravioli con crema blanca, el queso pecorino, el mango, la torta fresier.
Hubiera sido feliz siendo Mary Poppins o Jessica Rabbit.
3. Si fueses mascota ¿cuál escogerías y cómo te gustaría que te trataran?
Un tigre de Bengala amaestrado. De esos que conviven con los humanos, se divierten con ellos, comen rico y juegan, pero que siempre están en la línea entre la mascota y el animal salvaje.
4. Alguna maña o manía que conservas aún después de grande.
Hago muchos gestos faciales. De chiquita me decían morisqueta.
Uff… Yo si que cambiaría cosas. Quizás la angustia. Siempre he pensado que la adolescencia es una enfermedad que se cura con el tiempo. Si pudiera cambiar algo sería la angustia que siempre sentí con respecto al futuro.
6. ¿Cómo imaginabas tu vida cuando eras niño?
Estaba segura de que iba a ser obstetra.
7. ¿Alguna vez se te ha escapado algún sueño?, si son muchos ¿Cuál te hubiese gustado atrapar?
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