SOY EL GRINCH DEL DÍA DE LOS ENAMORADOS
Soy el grinch del día de los enamorados. Siempre lo fui, siempre lo seré. Nunca he creído en las flores rojas en esta fecha, nunca he respetado los bombones en formato de corazón, nunca me ha entrado en la cabeza como alguien puede creer que el amor se pueda resumir en un peluche.

Ni estando siberianamente sola, ni estando amelcochadamente acompañada, he logrado comprender el fenómeno del día del "amor y la amistad". Para mí el amor es un asunto complicado, multivalente, bendito, profundo, estremecedor y, en algunos casos, agotador. Para mí la amistad es un cristal, una joya, un premio por haberse portado bien en la otra vida.

¿Cómo expresarles a mis amigos cuánto los quiero en un sólo día y a todos al mismo tiempo? ¿Cómo expresarle con veracidad lo que siento al amor de mi vida? ¿Regalándole una corbata?

Que no, que no y que no. Que no me gusta el asunto. Y yo soy bastante ritualista: celebro mi cumpleaños con una semana de anticipación y hasta la octavita, regalo a diestra y siniestra en navidad, celebro los cumpleaños de mis amigos con bombos y platillos; me encantan los boleros desgarrados y las películas con finales felices. Pero los regalitos edulcorados, las musiquitas edulcoradas, los peluchitos edulcorados y las palabritas edulcoradas, son una cantidad de glucosa que mi sistema psíquico no puede metabolizar.

3 probaron y opinaron:

Michele Vidal dijo...

jajajajaja, qué bueno Karina!! Yo opino lo mismo.

Karina Pugh Briceño dijo...

Jejejeje... Somos muchos más de lo que la gente cree!

Francesca dijo...

totalmente de acuerdooo!!!