Yo amo el picante y tengo una relación medio masoquista con él, aunque me pique y sea muy cobarde, yo como más y más, llegando a estados de llanto y embeleso casi místicos; soy coleccionista de picantes porque me resulta fascinante probar como existen tantas maneras de sentir ardor en la lengua.
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Ayer viví una de las experiencias más aterradoras e intensas de mi vida: me sacaron las cuatro cordales. Fue muy doloroso y hasta un poco humillante, eso de permanecer 2 horas con la boca abierta sintiendo como ocurre una guerra en ese lugar que generalmente uso para sentirme feliz fue verdaderamente escalofriante.
Lo único bueno del asunto es que el día anterior a la intervención, tuve una magnífica excusa para hacer 2 litros de helado para mí solita. Y digo hacerlo porque soy una enamorada del helado y una enemiga de las marcas comerciales más populares, siento que me traicionaron, antes un helado comercial era una delicia, hoy es un patético remedo, así que prefiero hacerlo yo. Amo la dulce cremosidad glacial con la que solía desayunarme los domingos en la cama de mis papás, no se me ocurre un alimento más optimista, festivo y lúdico que un helado.

Hice 1 litro de helado de miel y otro de vainilla con fresas de la Colonia Tovar, y fue lo primero que comí luego la guerra bucal; fue desalentador, con la lengua medio dormida y varios dolores confusos en toda la boca, el helado, que el día anterior me dejó absolutamente feliz, me parecía una deformación de original, como aquellos relojes de Dalí que se derriten
Hoy, ya un poco desinflamada, recuperando algo del sentido del humor ausente por los dolores y con hambre de cosas ricas que me hagan sentir contenta otra vez, estoy comiendo helado, el original, el de verdad, el que me hace pensar en mis amigos de la infancia y en la niñita que llevo dentro a quien le gusta que la consientan.
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Recibí el año con el poema de Zaira de Andrade "No Envejezco Jamás" en blanco y negro. Hoy estreno un truquito que me enseñó mi amiguísimo Chef en Construcción; los invito a oir la voz esplendorosa de mi joven amiga recitándonos su bello poema entre lentejas, pan de jamón y vino tinto.
La república del chocolate
Mi amado compinche del alma Carlos Coronado, pastelero y chocolatero en Miami, abrió su blog con ese nombre tan lindo "La República del Chocolate"... Yo supongo que sus nostalgias se traducen así, pues si alguien me preguntara cuál es ese país yo inmediatamente respondería: Venezuela!!!!
Es un regalo de sus suculencias dulces, que no sólo son delicias sino maravillas visuales. Se que este blog dará de que hablar porque conozco a Carlos y es un tipo que se toma las cosas en serio.
Recibo el nuevo año...
Con un poema de Zaira de Andrade, mi amada Nona; mi gurú, mi predilecta, mi paradigma.
NO ENVEJEZCO JAMAS
Yo no he tenido tiempo
de ver pasar mis años
y decir: envejezco.
No he sentido la angustia
de mirarme al espejo,
para ver los caminos
de mi espacio facial,
donde están mis palabras,
con sus huellas dormidas,
donde están mis recuerdos
de penas o alegrías,
caminos o veredas
de ayer hoy y jamás.
Yo no he tenido tiempo
de mirar mis cabellos,
para ver si la luna
sembró su claridad,
o de mirar mis ojos,
para buscar el brillo
de aquellas luces tibias
que me hacen suspirar.
Yo no he tenido tiempo
para ver si mi boca
es el aljibe oscuro
de mas rojo brocal.
o saber de mis manos,
que en el amor caricia,
son la fuente escondida
de ardiente manantial
Yo no he tenido tiempo
para ver si mi cuerpo,
imagen inmutable
de un misterio ancestral,
es calor, nido, arrullo,
volcán neblina, brisa,
o es el don apacible.
que no cansa jamás
Y no he tenido tiempo,
porque mi vida intensa,
con el don de mí misma,
en plenitud total,
me sembró de caricias
y de mimos y besos.
que me mantienen joven
desde el grito inicial.
Aquí estoy, como el viento
que recorre glorioso
el espacio infinito
con su azul claridad,
mis deseos, mis sueños,
mi voz, mis pensamientos,
acompañan mi cuerpo
del principio al final,
son ellos los que rigen
la feliz armonía
que me mantiene joven.
No envejezco jamás.
Zaira Andrade
A mis 72 años
Murió el genio
Joseph Barbera junto a William Hanna, crearon un mundo de personajes inolvidables y momentos divertidísimos, nos dieron un humor inteligente que trasciende el tiempo. Hoy sus dibujos animados son tan vigentes como en la época en que nacieron.
Joseph Barbera murió a la venerable edad de 95 años el Lunes 18 de Diciembre de 2006. Legó varias generaciones de herederos de su arte ingenioso y un montón de carcajadas regadas alrededor del mundo.
Yo que soy amante de los gatos, soy fan de Tom y Jerry, me puedo desmayar de las risas cada vez que los veo como si fuera la primera vez. Les dejo aqui uno de mis episodios favoritos, no se pierdan la imitación de Carmen Miranda.
El eros de los vegetales
Fuí vegetariana durante 12 años, hice mi transición al omnivorismo cuando comencé a estudiar cocina. Recuerdo esa época como muy feliz, comí divinamente y no me privé de nada, descubrí el orégano, las berenjenas y la cúrcuma en esa época. Mis únicas nostalgias eran los frutos del mar y el kibbe crudo y compensaba esas ausencias con alcachofas, champiñones y aceitunas.
Aqui les pongo un comercial ingenioso, los vegetarianos recrean el erotismo a punta de ajíes y espárragos.








