"LA PARADOJA DEL DULCE: LÚDICA Y METÓDICA"

Este sábado estaré junto a invitados de lujo en:



Durante dos días, en los espacios de Guardaviñas y el reconocido anticuario A.E.Limes, se llevará a cabo un suculento encuentro, en donde se unen historia y gastronomía, para mostrar a los asistentes propuestas de exquisitas preparaciones artesanales, degustación de vinos, charlas de personalidades ligadas a la gastronomía venezolana, tapas y bocadillos de las manos de Alfonso Limés, en un hermoso espacio que rinde homenaje a nuestras referencias culturales, con hermosas antigüedades, muebles, vasijas y platos que nos llevarán a viajar en el tiempo.

Tendremos durante dos día, una serie de charlas que enriquecerán nuestro conocimiento, como lo son:

Sábado 02 de abril
Chucho Rojas - La magia comestible - 1:00 pm.
Karina Pugh - La paradoja del dulce: Lúdica y metódica - 2:30 pm.
Juan Carlos Bruzual - Ética y respeto en la Panadería o como engañar 
con Caramelina 4:00 pm
Marta Alvarez Sus - Cocktails Academy - 5:30 pm.

Domingo 03 de abril
Prof. Víctor Moreno - 12 Maravillas Gastronómicas de Venezuela -1:00 
pm.
Tomás Fernández - El dulce sabor de las flores venezolanas - 2:30 pm.
Alfonso Limés - Aprender de Jamones... y algo más - 4:00 pm.
Lala Contessi – Sommelier - 5:30 pm.
Entre los productos que se van a degustar y podrán adquirir
La Cocina de Conchi con sus Mermeladas, Chutney's y quesos de yogurt
Marcela Gil y los Cofe Cake
Bizcochos de la Nonna
Ersilia Farina mostrándonos variedades de berenjenas
Glam Foods: sales, frutos secos y empanizados
La limeñita y los mejores ceviches peruanos
Mieles Alvearium
El mejor te es el de "Camelia Casa de Te"
Un Heladito, los más ricos helados artesanales de Caracas
La Truffe Noire, trufas de chocolate
La Gourmandise, vinagres, mostazas, pepinillos, aceitunas y salsas frías

Participación: Bs. 80,00 por persona, incluye de obsequio,una copa de vidrio, y dos tickets para degustar los vinos, pase a todas las charlas del día.
Dirección: Calle Girasol, Prados del Este. Caracas, una cuadra del Club Libanés
Horario: de 11 am a 7:00 pm.

Entrevista a un huevito de codorniz


·       ¿Alguna vez le han hecho bromas por su tamaño?
Ya empezamos mal, accedí a dar esta entrevista con la explícita exigencia de que no mencionaran mi tamaño ni me bañaran con salsa rosada.

·       Disculpe usted. Déjeme reformular la pregunta. ¿Cree usted que el perfume caro viene en frasco chiquito?
Por supuesto, la mejor comida es la de un bocado. Cualquier persona, incluidos niños, puede engullirme sin parecer un lambucio con la boca llena. Soy el minimalismo hecho huevo

·      Mucha gente lo asocia a usted sólo con arepas trasnochadas o con la salsa rosada (disculpe, es necesario hablar de este tema), parece que lo han relegado a estos espacios de la cocina popular impidiéndole la entrada a la gran cocina, ¿está de acuerdo conmigo?
Esa es una pregunta difícil de contestar. En Venezuela soy un acompañante de la arepa y la salsa rosada, pero en Japón soy un bocado de lujo. No necesito decoración, tengo un sabor mucho más delicado que el huevo de gallina, me cocino más rápido y me digieren mucho mejor que otros alimentos. Creo que los venezolanos no saben sacarme provecho. En algunas civilizaciones me consideran sagrado.

·       ¿En cuáles?
Civilizaciones antiguas que no estaban obsesionadas con el tamaño

·       Pasemos a otro tema. Usted tiene un aspecto bastante colorido, lleno de manchas ¿no se deberá a ésto, una especie de racismo huevérico, su poca presencia en la alta cocina venezolana?
Lo dudo, en Venezuela los huevos blancos de gallina no son populares, los venezolanos prefieren huevos morenos. A propósito, no son manchas, son pecas.

·       Disculpe de nuevo. ¿Sus pecas se deben al sol?
En absoluto, es una marca de linaje real. Los huevitos de codorniz descendemos de emperadores, huevos que dominaron al mundo con su poder y grandeza…

·       En sentido figurado…
No, en sentido literal, cada huevo de codorniz nació para grandes cosas

·       ¿Qué es lo que más difícil de ser un huevito de codorniz?
Entre otras cosas, el diminutivo. No soy un “huevito”. Los trasnochos también son duros, siempre debo estar preparado entre la media noche y el amanecer, en las fiestas y las areperas, es agotador. Me molesta también ese matrimonio obligado con la salsa rosada (que aquí entre nos, también está harta de que la viertan sobre mí sin miramientos, ella sueña con otras cosas, perfumes de especias, aromas de hierbas, en fin…)

·       Le prometo entrevistar a la salsa rosada…
Pero entreviste a la original, a la casera, ni se le ocurra hablar con la que está hecha con mayonesa light industrial

·       ¿Por qué?
Porque sus respuestas son muy superficiales… No voy a darle más detalles

·       Esta entrevista está llegando a su fin, ¿cuáles son sus planes para el futuro?
Tengo planes de expansión. Invadiré el segmento juvenil, voy a hacer una alianza con Cocacola y Justin Bieber, no puedo adelantar más, pero será un éxito.

Taller Los aromas de India y Tailandia

Myrna Rondón no sólo es eso que llaman una bella persona, tiene un corazón de oro, es simpatiquísima, experta en biodanza y además, es una de las cocineras más talentosas de Venezuela, su amistad es un lujo para mí y me honra. Su especialidad es la compleja y siempre sorprendente cocina tailandesa y es tan generosa que comparte sus conocimientos dando talleres. El de este próximo domingo 13 de marzo se llama "Los Aromas de India y Tailandia" y aquí están los detalles:

MENÚ:

v CEVICHE DE MANGO THAI.

v SATAY DE POLLO AL GRILL ENVUELTO EN HOJAS DE PLATANO CON SALSA DE TAMARINDO.

v LUMPIAS AL VAPOR CON CAMARONES Y FIDEOS DE ARROZ SALTEADOS.

v SAMOSAS DE LA INDIA CON VEGETALES Y GARAM MASALA.

v CHUTNEY CON FRUTAS TROPICALES Y DURAZNOS E HIGOS FERSCOS DEL JARILLO.

v ARROZ BASMATI CON ALMENDRAS Y CARDAMMOMO.

v POLLO SALTEADO VIETNAMITA CON MALOJILLO Y LECHE DE COCO.

v LYCHIES CON MELON EN LECHE DE COCO FRIA.

Valor del taller por persona: Bs 380

Los asistentes deberán llevar delantal y algún cuchillo de su preferencia .
Favor reservar con anticipacion su cupo y confirmar su asistencia.
Chef: Myrna Rondon.
Contacto 0414 -8203244

La cocina de luto

Ha muerto Santi Santamaría. Autodidacta, deslenguado, inteligentísimo, y con una dedicación a su oficio que lo llevó a escribir uno de los libros más hermosos, a mi juicio, sobre la cocina: La Ética del Gusto.

Sólo puedo decir que estoy tristísima y que le debo mucho a este señor de eterna barba de dos días. Que ángeles cocineros te reciban con un festín, mi querido y admirado Santi.

Platos anti-románticos

Detesto el día de los enamorados, es algo más fuerte que yo. Bombones, cenas, flores y demás regalitos que me encantan durante cualquier día del año, adquieren este día un tono cursi que me parece insoportable... Es por eso que hoy voy a hacer una lista de los  platos más anti-románticos, para contrarrestar esa subida de glicemia en el humor de la gente.

1. Sopa de cebolla: este plato clásico, finísimo, que requiere mucho tiempo de elaboración, es ideal para arruinar cualquier velada romanticona. La sopa de cebolla asegurará un deseo apremiante de alejarse de la persona que la ha consumido, porque en el amor, uno ama al ser amado y a su aroma, y en este caso, la cebolla caramelizada (que es deliciosa, es verdad) otorga al comensal un olor que ahuyenta.

2. Hamburguesa con todo (rueda de camión): no son sólo la mostaza, la cebolla, y la cantidad innumerable de ingredientes peligrosos y contradictorios (huevo frito, jamón, queso, aguacate, tocineta, chuleta ahumada, queso fundido y de año, repollo, zanahoria, perejil,  y trazas de úrea y heces, que además puede estar guarnecida con una gama extensísima de salsas que retarían la imaginación de J. K. Rowling), es la forma de comer: hay que abrir la boca casi hasta desencajar la mandíbula y evadir las gotas de salsa que caen por efecto de la gravedad. Esta bomba estomacal, podría cortarle la nota hasta a José Luis Perales. (Se multiplica el efecto cuando se ve comer a alguien que se mancha la camisa con salsa) 

3. Garbanzos con paticas de cochino: Luego de ingerir este plato (que debería estar prohibido en lugares a nivel del mar o calurosos) la sensación de pesadez puede compararse a un yunque. Ni la promesa de amor eterno incondicional, ni el juramento de actividad sexual emocionante y divertida, podrán mover de una hamaca al comensal durante al menos cuatro horas).

4. Muslo de pollo: Es imposible que la líbido sobreviva mientras se come (o ve comer) un muslo de pollo. A pesar de que comer con las manos puede ser muy estimulante, el muslo de pollo requiere de posiciones y conductas completamente excluyentes del romanticismo. Manos grasientas, cartílagos que hay que sacar de la boca, tuétano que le resulta provocativo a algunos (y que hay que succionar para poder llegar a él), en fin, una vuelta al primitivismo, el ser humano luchando por su supervivencia, el depredador disfrutando de su recién frita presa con una coca cola light de acompañante. 

5. Caraotas con pasta: Casi no puedo escribir acerca de esta perversión de la culinaria criolla sin que se me baje la tensión ¿Cómo dos productos que separados pueden ser tan deliciosos, pasta y caraotas, cuando se unen se convierten en una ofensa hasta para los oídos? El efecto visual es de largo alcance, así que si usted quiere espantar de una vez por todas a esa pareja que le tiene la vida hecha cuadritos, muéstrese con descaro comiendo caraotas con pasta (el efecto visual se incrementa si se añade mayonesa). Es de tal espanto, que no hay una foto en el cyber espacio que registre este atentado contra la estética y el sentido común gastronómicos.


Todos los cuentos juntos

He estado corrigiendo, puliendo y vistiendo de gala mis cuentos durante algún tiempo, para publicarlos, todos juntos, en un sólo lugar. Algunos los publiqué aquí en Paladar Inteligente, otros en blogs de amigos, otros en Las Palabras que me Habitan, otros, más antiguos, en www.afuegolento.com.

Es un proceso que comienza, espero tenerlos todos en mi nuevo blog: Hija de Epicuro en menos de un mes. Los invito a todos a visitar mi nuevo hogar virtual.

Patrimonio que se come


Por primera vez, la UNESCO incluye expresiones de la gastronomía dentro de su lista de Patrimonio Inmaterial. La dieta mediterránea, la gastronomía francesa y la mexicana, fueron reconocidas como patrimonio cultural intangible de la humanidad. Es un momento de celebración y gozo para los cocineros del mundo, sobre todo para los latinoamericanos; nuestra cocina, profundamente mestiza, está íntimamente ligada a los criterios mediterráneos y a la influencia francesa y la cocina mexicana, podría decirse, es como una madre de todas las cocinas de América.

Pan, aceite de oliva y vino son los pilares donde se fundamente la cocina mediterránea, el consumo de vegetales de temporada, de abundante proteína animal proveniente del mar, de cereales y la brillante utilización de métodos de cocción, hierbas y especias, la hacen, no sólo sana, sino diversa y deliciosa. 
Paco de Lucía, monumento viviente del arte español, en todo su esplendor





La cocina francesa, Alma Mater de los cocineros occidentales, tiene la característica de contener la sistematización de la gastronomía profesional. La cocina clásica francesa, muy cuestionada por pesada, dio un fruto paradójico, de sus entrañas emergió la Nouvelle Cuisine, con su ligereza, su salud y su preciosismo para ejercer su influencia hasta nuestros días.
Edith Piaf, el gorrión francés






Muchas veces, cuando hablaba con mis profesores sobre las salsas madres pensaba en el mole, aquél destello de genialidad mexicana, y me parecía que era una salsa abuela, madre de todas las madres; pero el mole es una de las razones por las cuales la cocina mexicana es un monumento al ingenio y al refinamiento: la ingesta de insectos (estoy segura de que cuando se superen los prejuicios en contra de los insectos, se convertirán en la fuente más segura, saludable y económica de proteína para la humanidad), la multiplicidad de chiles, la inmensa variedad de platos y sobe todo, su tratamiento del maíz, hacen de la gastronomía mexicana un espacio de complejidad, belleza y sabiduría.

Pedro Infante (el amor de mi vida) con Antonio Badú, derrochando testosterona mientras cocinan

Más allaíta 

Venezuela es el reino de la inexactitud. No lo digo como queja, al contrario, yo me siento como pez en el agua con esas ambigüedades venezolanas. A pesar de que ciudades como Mérida o Barquisimeto, están numeradas, Caracas, la enorme, la caótica, no tiene números sino nombres (en el mejor de los casos). Esta es una ciudad cruel con los visitantes que no comprenden como uno puede ubicarse con direcciones poéticas, subjetivas e inexactas (subes hasta el final, luego, en la "matemango", cruzas a la derecha y en la primera, donde está la reja morada, más allaíta, donde está la puerta azul"). 
Por ejemplo, viví mi infancia en la calle Codazzi de Los Chaguaramos, pero esta calle son realmente dos, pues una está del lado sur del río Guaire y la otra del lado norte, y la verdad, hay que ser muy perspicaz para darse cuenta de que la calle, con posibles poderes esotéricos, se desvanece para darle paso al río y se materializa de nuevo del otro lado con el mismo nombre; miles de veces, tuve que indicarle a algún despistado que, efectivamente, se encontraba en la calle correcta, pero que tenía que dar un vueltón para poder llegar al otro lado, donde también estaría en la calle correcta.

En el Centro de Caracas el asunto se pone incluso más macondiano: las esquinas tienen nombres que parecen sacados de una película: Miseria, Pinto, Socorro, Chorro; pero el premio mayor se lo doy a la esquina El Muerto y su historia, arrancada de la vida misma.

La cocina venezolana revela en su epidermis y en su adn el mismo carácter inexacto, rebelde y caprichoso. Mi mamá tiene anotadito en una libretica, las cantidades exactas de ingredientes para hacer sesenta hallacas, y jamás, jamás de los jamáses, con esa cuenta, nos salen las sesenta hallacas que un día si salieron, un diciembre salen más, otro salen menos, pero nunca sesenta. 

Los intentos de sistematizar este asunto han sido titánicos, nuestro ángel guardián de los sabores autóctonos, Armando Scannonne, se ha fajado como los buenos durante décadas, con espíritu de pionero, con abnegación franciscana; sus logros son insoslayables, pero sé que cada uno tiene su propia versión de las recetas de Scannonne, tal vez porque a nosotros nos tienta demasiado la improvización, tal vez porque el espíritu de esta cocina es justamente, ser inasible. 

En la nomenclatura culinaria criolla este desorden bullanguero y descarado queda muy claro: "una pizca", "un chorrito", "una ñinguita", se cortan los vegetales "chiquiticos", se deja hervir "hasta que espese", se deja enfriar "hasta que cuaje". Un cocinero extraordinario, "Cambao", un día me dijo que su "Guaga" era un genio cocinando "con un si ni no de sal", es decir, con poca.

Aunque no tomo café, me deleitan las sutilezas del café venezolano en una barra, ¿qué diferencia hay entre un marrón claro y un con leche fuerte? apenas unas gotas más o menos, y los baristas criollos o cogen el hilo rápido o no sobreviven al ajetreo implacable de una jornada de expertos en pedir exactamente lo que quieren.

A mí me gusta, me encanta, ser una cocinera en un mundo en el cual las inexactitudes son comprensibles, las sutilezas son moneda corriente, las imprecisiones se dan por sentado y la cocina es tan hermosa, colorida y exuberante que no aguanta corsets ni medidas exactas.

La parafilia del hilo

He vivido una inocente obsesión como si fuera una parafilia, como si tuviera que avergonzarme, como si no combinara con mi personalidad. Siempre me sentí como una marciana cuando confesaba, casi con pudor, que me gustaba tejer


Algunos arrugaban la cara y cuestionaban una actividad tan pasiva e ingenua en una época de tanta malicia, otros juzgaban políticamente incorrecto que una mujer inteligente y con criterios propios, cultivara los placeres discretos y silenciosos de las manualidades, otros simplemente me decían que eso era de viejitas (aprendí a tejer a los 20 años) y que perdía mi tiempo. Mi grupo etario, marcado por los corsets de Madonna, la Perestroika y la Historia sin Fin, nunca fue sensible a los hilos. Yo, en cambio, cuando lo encontré, me encontré.

Mi abuela intentó, oh ilusa, enseñarme a bordar cuando era una niña, me compró un tamborcito, una telita de algodón, hilos de colores y me fue guiando en su arte, al que interpretaba con maestría y gusto de princesa. Yo debo haber dado algunas puntadas equívocas cuyo mal resultado traté de compensar con interpretaciones en la mandolina, que mi abuela adoraba y, seguramente prefería, a verme fracasar estruendosamente bordando; mis hilos y mis agujas no eran esos, pero lo descubriría mucho después.

Entrando en la adultez, cuando vivía en Mérida, me enseñaron a tejer amigas pasajeras, chicas muy amables que estuvieron en mi vida durante poco tiempo. A partir de ahí, sólo pude compartir la delicia que significa para mí tejer, con mi tía, y sólo durante poco tiempo, ella, ahora vive en el extranjero. Ni una amiga, ni una prima, nadie cercano a mí se siente conmovido por el placer hedonista y autocomplaciente que generan los nudos que van naciendo en el extremo del ganchillo.

Comencé tejiendo lo básico con pabilo, grueso, burdo, nada amable para tejer. Su rusticidad se ve compensada por su pureza y esa apariencia de hilo primigenio. Llené las casas de mis amigas con miles de tapetes: corazoncitos de una cursilería que hoy me abochorna, molinos de viento, flores, figuras geométricas, angelitos y cualquier otra cosa imaginable que estuviera plasmada en un patrón de ganchillo.

Pasé luego, con gran dificultad, al tejido de ropa y así sublimé la frustración que siempre me produjo no saber (ni sentirme en capacidad de) coser en una familia de exquisitas e intuitivas costureras. Mi primera pieza fue una chaqueta color papelón, que regalé a una de mis amigas justo cuando me despedía de Mérida.

Luego mi tejido fue completamente solitario y autodidacta. Fui aprendiendo de revistas, de imágenes en internet, fui resolviendo problemas con mi sentido común, fui aceptando que mi “parafilia” la debía vivir sola, pues Venezuela no es un país con tradición de tejido.

Hasta hoy. Hoy visité a un montón de “arañas” que se reúnen los sábados en el Parque del Este, a tejer. En sus ojos vi la misma expresión de delicia, la misma satisfacción que siento yo cuando consigo aprender un punto nuevo o terminar un proyecto. Conseguí a mi grupo de tejedoras, unas mujeres divertidas, locuaces y completamente entregadas a los hilos, a quienes no debo explicarles la paz y el deleite que se siente al pasarse cuatro horas seguidas tejiendo sin parar, hasta casi estar dormida, pero aún contando los puntos, como en una meditación en movimiento, porque ellas, no sólo lo saben, sino que están tan poseídas como yo por la misma obsesión.
ARAÑAS CARAQUEÑAS, SALID DEL CLÓSET Y VENID A TEJER AL PARQUE DEL ESTE LOS SÁBADOS!!!


Tiempo

"Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora: 
Tiempo de nacer y tiempo de morir; tiempo de plantar y tiempo de arrancar lo plantado; 
tiempo de matar y tiempo de sanar; tiempo de destruir y tiempo de construir; 
tiempo de llorar y tiempo de reír"
Eclesiastés cap 3

Ha pasado mucho tiempo, meses, desde mi último post. A veces uno se queda sin palabras, mudo, no necesariamente por una buena razón; a veces hace falta hacer silencio.

Re estreno mi blog publicando una foto de mis alumnos, próximos pasteleros, en plena faena.